6 características de un gran jefe
Publicado: 2016-08-17Si es propietario de una pequeña empresa, ser un gran jefe es fundamental: puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hágalo bien y sus empleados le darán su mejor esfuerzo en una empresa en la que les encanta trabajar. Sin embargo, si se equivoca, sus empleados carecerán de la motivación necesaria para trabajar duro, lo que hará que sus ganancias disminuyan y que su base de clientes cambie a su competencia.

Si bien la mayoría de los dueños de negocios tienen buenas intenciones, obtener el conocimiento de lo que hace a un gran jefe puede ser un desafío, y aplicarlo en la práctica puede ser aún más difícil.
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Entonces, ¿qué es lo que hace grande a un jefe? A continuación, veremos seis características principales y cómo puede agregarlas a su propio conjunto de habilidades de liderazgo. ¡Echemos un vistazo!
1. Los grandes jefes son accesibles
Esta es una de las características clave que necesita un buen jefe. Para un empleado, es realmente importante saber que tiene un oído comprensivo y que está dispuesto a escuchar cuando le plantean problemas. Incluso decir “Hola” todas las mañanas y preocuparse por su bienestar son hábitos gerenciales importantes.
Ser accesible también es una calle de doble sentido. Si se comunica bien con sus empleados, los comprenderá mejor y, por lo tanto, tendrá una mejor apreciación de sus fortalezas y debilidades. A continuación, puede aprovechar este conocimiento en beneficio de su empresa en el futuro.
Si es accesible, también significa que es probable que se entere de los problemas desde el principio, cuando es fácil resolverlos. Es imperativo que sus empleados no tengan miedo de traerle noticias, ya sean buenas o malas, tanto para las relaciones con sus clientes como para el resultado final.
2. Los grandes jefes dan su opinión
Para ser un buen jefe, también debe elogiar (y criticar constructivamente) cuando sea necesario. Es muy difícil para un empleado hacer su mejor trabajo en el vacío, y las personas pueden desmotivarse fácilmente si sus esfuerzos no son reconocidos de ninguna manera.
Esto significa que es importante realizar evaluaciones periódicas y oportunas a los empleados, no solo una revisión anual aburrida, sino un reconocimiento de los pequeños logros, el buen trabajo y los contratos o proyectos exitosos.
También es importante para la moral de los empleados que los comentarios se den en tiempo real, no meses después, razón por la cual una revisión anual es una herramienta deficiente en términos de motivación. Para un efecto óptimo, cualquier resumen posterior al proyecto solo debe incluir sus pensamientos sobre el desempeño del equipo: cualquier problema individual negativo se trata mejor con discreción.
Unas pocas palabras cálidas cuando alguien se desempeñó bien, o una evaluación objetiva de cualquier problema, son formas vitales de alentar a su equipo. Esto demostrará que presta atención y aprecia lo que se ha hecho, y también animará al personal a seguir haciéndolo bien (¡o incluso mejor!).
3. Los grandes jefes se hacen cargo
Si un gran jefe tiene la culpa de que algo salga mal, no intenta trasladar la responsabilidad a alguien más adelante. Si bien puede ser tentador culpar a otros por sus propios errores de juicio, esto causa un resentimiento terrible y reduce drásticamente las opiniones de sus empleados sobre sus habilidades de gestión.
La mejor política es ser brutalmente honesto consigo mismo, lo que significa hacer una evaluación clínica de cualquier problema que ocurra. También debe asegurarse de incluir sus propias fallas en cualquier análisis que comparta con sus empleados.
Este sello puede ser difícil. Al asumir la culpa, muchos jefes temen ser vistos como débiles, pero no tenga ninguna duda de que sus empleados sabrán quién es el verdadero culpable. Si carga con la culpa que se le debe, será mucho más receptivo a cualquier crítica que se le presente.

4. Grandes jefes se unen
Una de las características más llamativas de un gran jefe es que no tiene miedo de ensuciarse las manos. Si la carga de trabajo es abrumadora, un gran jefe debería estar ayudando, no sentado en una oficina mirando desde lejos.
Esto significa comprender cuándo los empleados necesitan ayuda y demostrar que usted puede brindarla. Es fácil subestimar el poder de involucrarse, especialmente si está ocupado en otras formas que los empleados tal vez no vean o aprecien.
Sin embargo, el sentimiento de que “estamos todos juntos en esto” ayuda a desarrollar la camaradería y crear un verdadero espíritu de equipo. Esto puede significar dejar a un lado sus tareas no urgentes para colaborar: las recompensas en términos de motivación de los empleados serán inmensas.
5. Los grandes jefes enseñan
Para un empleado, particularmente para un nuevo empleado, es importante comprender cómo quiere realmente un jefe que se haga el trabajo. Cada empresa tiene su propia forma única (ya veces extravagante) de trabajar, y es necesario mostrar a los empleados cómo trabajar con los sistemas y procesos que utiliza.
A menudo, la única forma en que los empleados descubren que no están haciendo las cosas correctamente es regañarlos, lo cual es muy injusto. Analizar sus procesos de trabajo en detalle y asegurarse de que se compartan con los empleados es fundamental, y eliminará los errores evitables y el resentimiento de los empleados.
También es importante asegurarse de que los empleados puedan desarrollar sus habilidades, ya sea enseñándoles usted mismo si tiene la experiencia que necesitan o permitiéndoles adquirir conocimientos a través de la capacitación. Una fuerza laboral capacitada y con conocimientos es un activo real que puede aprovechar para ganar contratos y maximizar sus ganancias.
6. Delegado de Grandes Jefes
Puede ser difícil para el propietario de una pequeña empresa ceder la responsabilidad de administrar su negocio a otros. Incluso cuando hay demasiado trabajo para que lo haga una sola persona, y ha contratado a personas específicamente para ayudar, los viejos hábitos son difíciles de eliminar.
Sin embargo, es muy frustrante para los empleados si están ahí para desempeñar un rol en particular y el jefe siempre se hace cargo. La incapacidad para delegar también significa que tiene menos tiempo para las tareas críticas que debería hacer usted mismo, como hacer crecer el negocio y dirigirlo hacia el éxito.
Aprender a delegar es una habilidad importante para un buen jefe, y saber cuándo asignar trabajo a otros depende de hacer un buen uso de las habilidades descritas en las secciones anteriores. Si tiene una buena relación con sus empleados y conoce sus fortalezas y debilidades, podrá identificar y desarrollar confianza en las personas a las que puede delegar tareas clave.
Conclusión
Hay muchas características importantes que separan a los buenos jefes de los malos. Para los propietarios de pequeñas empresas, ser un gran jefe es una parte vital para ganar contratos, mantener buenas relaciones con los clientes, obtener ganancias y mantener contentos a los empleados.
En esta publicación, hemos abordado algunos de los hábitos imprescindibles de un gran jefe. Recapitulemos:
- Asegúrate de que tus empleados sepan que eres accesible.
- Brinde retroalimentación cuando sea necesario, no solo una evaluación anual aburrida.
- Reconoce si tienes la culpa de un error.
- Ayuda si tus empleados están abrumados por el trabajo.
- Asegúrese de que sus empleados entiendan sus procesos y ayúdelos a adquirir habilidades.
- No tenga miedo de delegar.
¿Qué otras características crees que hacen a un gran jefe? ¿Tienes alguna de tus propias experiencias? ¡Háganos saber en la sección de comentarios!
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